"Dar el pecho es uno de los actos más poderosos que existe — y tu cuerpo lo sabe. Por eso, lo que comes no solo te nutre a ti, sino que dibuja los primeros trazos de la salud de tu bebé."
Cuando te conviertes en mamá, tu cuerpo atraviesa una revolución silenciosa. La lactancia quema entre 300 y 500 calorías adicionales al día, lo que significa que tus necesidades nutricionales son ahora más altas que durante el embarazo. Sin embargo, la mayoría de las guías nutricionales dejan a las mamás lactantes con más preguntas que respuestas.
En esta entrada exploramos en detalle qué nutrientes son esenciales durante la lactancia, cómo distribuirlos a lo largo del día y qué señales escuchar de tu propio cuerpo para saber si estás bien nutrida.
Los 6 nutrientes que no pueden faltar
La leche materna es notablemente adaptable: tu cuerpo priorizará la composición de la leche incluso si tú quedas deficiente. Por eso es fundamental que tu dieta sea variada y suficiente.
Calcio
Tu cuerpo cede calcio óseo para garantizar la leche. Necesitas al menos 1,000 mg diarios. No solo lácteos: la col rizada, el tofu y las almendras son fuentes excelentes.
Hierro
Aunque la leche materna tiene poco hierro, tú lo necesitas para recuperarte del parto. Lentejas, carnes rojas magras y espinacas son tus aliadas.
Omega-3 (DHA)
Crucial para el desarrollo cerebral del bebé. Aparece en el salmón, las sardinas, las nueces y el aceite de linaza. Al menos 200 mg de DHA al día.